La obra quedó detenida en diciembre de 2023, luego de la asunción de Javier Milei, quien dispuso la paralización de numerosas obras de infraestructura y, en este caso, también quedaron pendientes de pago los últimos certificados correspondientes a los trabajos realizados. La situación generó un fuerte perjuicio para las empresas constructoras involucradas y terminó dejando la planta sin actividad durante más de 30 meses.
Desde STIGAS sostienen –según consignó la Agencia DIB– que la reactivación es consecuencia de un reclamo que mantuvieron durante meses tanto desde la conducción regional, encabezada por Ezequiel Serra, como desde la Federación, a cargo de Guillermo Mangone.
Según explicaron desde el gremio, recién ahora comenzaron a cumplirse las obligaciones pendientes con el contratista que había intervenido originalmente en la obra, en el marco de la gestión de Energía Argentina S.A. (Enarsa). Para esta nueva etapa fue contratada Secco, una empresa especializada en energía e infraestructura, aunque todavía no trascendieron los detalles sobre el mecanismo de financiamiento de los trabajos.
Una obra estratégica y una auditoría necesaria
Antes del comienzo efectivo de las tareas deberán completarse distintas diligencias administrativas y técnicas. Entre ellas figura una auditoría para determinar en qué condiciones quedó la infraestructura después de más de dos años de abandono, qué daños sufrió durante ese período y cuál será el costo necesario para repararlos.
En ese contexto, la puesta en funcionamiento de la planta aparece como una pieza relevante para reforzar la infraestructura energética de la Región y acompañar el crecimiento de la demanda de gas de Mar del Plata y el resto de los distritos de la Costa Atlántica bonaerense.
Las primeras estimaciones indican que, una vez cumplidos esos pasos, los trabajos demandarán alrededor de 6 meses, por lo que el objetivo es que la planta pueda estar operativa durante el próximo invierno.




