viernes, 11 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
14 de Noviembre “Día Internacional de la Diabetes”
En el marco de conmemorarse el próximo lunes 14 de Noviembre el Día Internacional de la Diabetes y debido al aumento de la prevalencia epidemiológica, que se presenta en nuestra población; la Secretaria de Salud del Municipio de Pinamar por medio de la Dirección de Atención Primaria, junto a Diabet-Pin; llevarán a cabo una Jornada de Controles de Glucemia a toda la población; en el Centro de Atención Primaria de Ostende (Sito en calle Misiones y Av. del Parque), en el horario de 08 a 16.30.
Finalizados dichos controles se realizará una charla informativa ofrecida por la Dra. Fanny Navarro y otros invitados, donde personas que presentan esta enfermedad también compartirán sus experiencias con el fin de estimular conductas de autoresponsabilidad, para el tratamiento oportuno de esta patología.
martes, 8 de noviembre de 2011
Nos dejo un luchador

El domingo 6 de noviembre, a los 91 años de edad, nos dejó el amigo Godofredo Cesio. Incansable luchador por el bienestar de la comunidad pinamarense, Godofredo ocupó cargo de importancia y relevancia en la función pública (Municipalidad de Pinamar) y en las instituciones privadas. Fue fundador del CAAIP (Centro de Profesionales de Agrimensores, Arquitectos e Ingenieros de Pinamar), integrante del Directorio de la CALP, de la Comisión Directiva del Museo Histórico del Partido de Pinamar, fundador de FUPIN (Fundación Pro Universidad de Pinamar) y uno de los impulsores y benefactores del Teatro del Mar.
Arquitecto con especialización en urbanismo y Agrimensor, Cesio puso a disposición de los vecinos de Pinamar sus servicios profesionales y como hombre de la cultura dio apoyo permanente a las actividades teatrales, literarias y musicales que se llevaron a acabo.
Después de largos en años residiendo en nuestra ciudad, cuando su compañera de toda la vida, Inés, falleció, decidió irse a vivir a Buenos Aires cerca de sus hijos, donde pasó sus últimos años.
Extrañaremos al amigo, en primer lugar, y al profesional que tanto hizo y luchó por Pinamar. Su recuerdo como de hombre de bien, íntegro y de sólidas convicciones quedará en nuestra memoria.
Luis María Aller Atucha
lunes, 7 de noviembre de 2011
El descaro del camaleón
Por María Adelina Mercuri
En la última edición del Semanario Pionero (5 de Noviembre de 2012, pagina 2), exhibe una editorial extraída del diario La Nación titulada: El periodismo militante. La bajada de la nota alega: “Ningún periodista puede militar en otro bando que no sea el de la búsqueda de la verdad y su transmisión a la sociedad”. Reparamos en esta nota, línea editorial que ostenta el semanario, por dos razones. La primera, porque este calificativo innovador parece desvelar a los autodesignados “Periodismo independiente”. Y la segunda, porque la editorial ostenta valores de difícil constatación en la práctica del oficio de la comunicación.
Desde hace un tiempo, exactamente un año antes de la aprobación de la discutida Ley de Medios (10 de octubre de 2009), y desde que el Gobierno Nacional decidió enfrentar a la hegemonía periodística concentrada en las corporaciones comunicacionales, la discusión del rol del periodismo se ha profundizado. Mejor dicho, se explicitó un debate que estaba silenciado por los grupos empresariales amparados en una supuesta asepsia ideológica que les otorga la manipulada independencia o búsqueda de la verdad.
Las dudas sobre el rol del periodista
La última Dictadura militar mostró, a través de sus páginas más sangrientas, que sí existió y existe aún, un “periodismo militante” en contraposición a un periodismo obsecuente, corrupto, complaciente, especulador y oportunista. En aquellos años negros dictatoriales y desquiciados, periodistas de la talla de Rodolfo Walsh sembraron las bases de lo que hoy denominamos “periodismo militante” poniendo en riesgo su propia vida. Walsh buscaba la exactitud de los hechos para ejercer el acto que da entidad al comunicador: informar. Sus investigaciones y denuncias son clara muestra del desempeño de un periodista comprometido con una realidad sin velos.
Mientras, el otro periodismo, el conformado por el diario de donde proviene la mencionada editorial, se confabulaba con los grupos de poder y acordaba con los usurpadores uniformados para apoderarse, no solo de los negocios ligados a las empresas gráficas, sino de la subjetividad de los lectores. Es así que, cuando estos grupos delineaban en sus páginas “la verdad” deliberadamente tergiversada en beneficio de sus intereses y los de sus columnistas, no se cuestionaba la alianza con el oficialismo militar. Al contrario: celebraban las acciones castrenses que servían para aumentar su poder.
Resulta agraviante que periodistas pertenecientes a grupos concentrados argumenten lo de “controversia falaz, por cuanto no puede concebirse un periodismo militante, dado que ambos términos resultan contradictorios y excluyentes”. Lástima que no consignaron este apotegma cuando “militaban militarmente” mientras el país se rifaba y la sangre corría.
El editorialista prosigue: “Ningún periodismo puede militar en ningún bando, salvo en el de la búsqueda de la verdad y su transmisión a la sociedad. Cualquier otra militancia convierte al periodismo en otra cosa. En propaganda o en comunicación partidaria, por ejemplo”. Premisa que tampoco se contempló en períodos democráticos. Tal como el camaleón, les resultaba fácil disfrazarse de “periodismo independiente y verosímil” a la vez que negociaban con cuanto gobierno de turno.
Al mismo tiempo, la editorial destaca la diferencia entre “información y opinión” y subraya que “el problema surge cuando los defensores del periodismo militante que, por lo general, son hombres de prensa que trabajan en medios oficialistas y, por lo tanto, cobran sus sueldos, directa o indirectamente, del Estado, afirman que el único periodismo válido es el militante. El periodismo debe ejercer una tarea que nunca puede estar dirigida a complacer al poder político ni tampoco a determinado sector económico. Su misión está inexorablemente sujeta a esclarecer a la población, mostrando lo que pueda permanecer oculto en los vericuetos del poder y descubriendo todo aquello que los gobernantes pretendan callar o disimular”. En el caso del medio periodístico nacional es difícil sustentar estos argumentos cuando se trabaja para una empresa en cuyas espaldas pesa el fantasma de Papel Prensa y la complicidad los salpica por doquier. En cuanto al medio local, responsable de su publicación, me resta una interrogación: ¿Su responsable habrá entendido el sentido de los términos esclarecer, ocultar o complacer al poder? ¿O se hace…?
El editorialista destaca que “el periodismo nunca puede estar dirigida a complacer al poder político ni tampoco a determinado sector económico”. Otro adagio que sustenta el análisis editorialista que no se aplica en si mismo. Y, si de aforismos hablamos, viene bien recordar: “Haz lo que yo digo más que no lo que yo hago”.
Ahora bien, los periodistas no somos entes. Tenemos discernimiento y eso es lo que nos permite adherir o no a un proyecto de gobierno, oficialista u oposición. Pero cuando un periodista o empresa sucumbe a los encantos de Afrodita por la manzana dorada, estamos ante un periodismo inescrupuloso. Y despreciable. Sobre todo cuando éste se intenta ocultar, con sublime descaro, detrás de editoriales falaces. Claro, hay que revelar primero quién es Afrodita o detrás de quién se esconde y cuál es valor de la preciada manzana dorada.
La editorial de La Nación es asumida como propia por el emblemático semanario. Es por ello que no puede quedar afuera del humilde análisis que intentamos desarrollar sin herir susceptibilidades pueblerinas.
Off the record, entre pasillos, detrás de bambalinas o como quieran mencionarlo, el propietario del semanario habría cobrado una interesante suma de dinero por llevar adelante la campaña periodística de Don Blas. Se dice que habría recibido más de cien mil pesos (la cifra varia según el interlocutor pero todos coinciden que fue más de cien). Por otro lado, estarían los honorarios del periodista, diseñador de “la verdad” gubernamental, que no siempre fue tan veraz. Además, habría que incluir la comisión de un tercero que se atribuiría ser el ideólogo de la operación y al que casi dejan afuera de la repartija. Las malas lenguas dicen que el tercero, con amenaza radial de por medio, debió presionar mucho al empresario periodístico para conseguir su dádiva ya que el viejo lobo no habría aceptado pagar lo acordado.
Esta operación periodística habría provocado que muchos político sacaran de donde fuera para contrarrestar los efectos de la operación oficialista. El marco político habría propiciado una situación óptima para la especulación financiera. A estas alturas, la “ética periodística” se había marchado a otras playas y el suculento botín de campaña remplazaba cualquier “búsqueda de la verdad”.
Pero todo esto no habría quedado allí. Para que los resultados fueran óptimos, deberían acallarse las voces opositoras. Es decir, que para que se hiciera la luz divina de “la verdad”, silenciada en algún retazo de las páginas a ocho columnas de dicho semanario (denuncias, propuestas políticas, visitas importantes, etc.), los interesados habrían soltado unos dinerillos en carácter de publicidad. Obviamente, el recurso es digno y válido para todo empresario de medios que se precie de serlo. Para lo cual, el carácter excelso de la información que confieren los editorialistas se esconde debajo de la alfombra.
Resumiendo, y no puede ser otra forma, nos preguntamos: ¿Puede el propietario de un semanario local, a través de una cínica editorial, impartir valores de integridad sobre las conductas periodísticas?
En la última edición del Semanario Pionero (5 de Noviembre de 2012, pagina 2), exhibe una editorial extraída del diario La Nación titulada: El periodismo militante. La bajada de la nota alega: “Ningún periodista puede militar en otro bando que no sea el de la búsqueda de la verdad y su transmisión a la sociedad”. Reparamos en esta nota, línea editorial que ostenta el semanario, por dos razones. La primera, porque este calificativo innovador parece desvelar a los autodesignados “Periodismo independiente”. Y la segunda, porque la editorial ostenta valores de difícil constatación en la práctica del oficio de la comunicación.
Desde hace un tiempo, exactamente un año antes de la aprobación de la discutida Ley de Medios (10 de octubre de 2009), y desde que el Gobierno Nacional decidió enfrentar a la hegemonía periodística concentrada en las corporaciones comunicacionales, la discusión del rol del periodismo se ha profundizado. Mejor dicho, se explicitó un debate que estaba silenciado por los grupos empresariales amparados en una supuesta asepsia ideológica que les otorga la manipulada independencia o búsqueda de la verdad.
Las dudas sobre el rol del periodista
La última Dictadura militar mostró, a través de sus páginas más sangrientas, que sí existió y existe aún, un “periodismo militante” en contraposición a un periodismo obsecuente, corrupto, complaciente, especulador y oportunista. En aquellos años negros dictatoriales y desquiciados, periodistas de la talla de Rodolfo Walsh sembraron las bases de lo que hoy denominamos “periodismo militante” poniendo en riesgo su propia vida. Walsh buscaba la exactitud de los hechos para ejercer el acto que da entidad al comunicador: informar. Sus investigaciones y denuncias son clara muestra del desempeño de un periodista comprometido con una realidad sin velos.
Mientras, el otro periodismo, el conformado por el diario de donde proviene la mencionada editorial, se confabulaba con los grupos de poder y acordaba con los usurpadores uniformados para apoderarse, no solo de los negocios ligados a las empresas gráficas, sino de la subjetividad de los lectores. Es así que, cuando estos grupos delineaban en sus páginas “la verdad” deliberadamente tergiversada en beneficio de sus intereses y los de sus columnistas, no se cuestionaba la alianza con el oficialismo militar. Al contrario: celebraban las acciones castrenses que servían para aumentar su poder.
Resulta agraviante que periodistas pertenecientes a grupos concentrados argumenten lo de “controversia falaz, por cuanto no puede concebirse un periodismo militante, dado que ambos términos resultan contradictorios y excluyentes”. Lástima que no consignaron este apotegma cuando “militaban militarmente” mientras el país se rifaba y la sangre corría.
El editorialista prosigue: “Ningún periodismo puede militar en ningún bando, salvo en el de la búsqueda de la verdad y su transmisión a la sociedad. Cualquier otra militancia convierte al periodismo en otra cosa. En propaganda o en comunicación partidaria, por ejemplo”. Premisa que tampoco se contempló en períodos democráticos. Tal como el camaleón, les resultaba fácil disfrazarse de “periodismo independiente y verosímil” a la vez que negociaban con cuanto gobierno de turno.
Al mismo tiempo, la editorial destaca la diferencia entre “información y opinión” y subraya que “el problema surge cuando los defensores del periodismo militante que, por lo general, son hombres de prensa que trabajan en medios oficialistas y, por lo tanto, cobran sus sueldos, directa o indirectamente, del Estado, afirman que el único periodismo válido es el militante. El periodismo debe ejercer una tarea que nunca puede estar dirigida a complacer al poder político ni tampoco a determinado sector económico. Su misión está inexorablemente sujeta a esclarecer a la población, mostrando lo que pueda permanecer oculto en los vericuetos del poder y descubriendo todo aquello que los gobernantes pretendan callar o disimular”. En el caso del medio periodístico nacional es difícil sustentar estos argumentos cuando se trabaja para una empresa en cuyas espaldas pesa el fantasma de Papel Prensa y la complicidad los salpica por doquier. En cuanto al medio local, responsable de su publicación, me resta una interrogación: ¿Su responsable habrá entendido el sentido de los términos esclarecer, ocultar o complacer al poder? ¿O se hace…?
El editorialista destaca que “el periodismo nunca puede estar dirigida a complacer al poder político ni tampoco a determinado sector económico”. Otro adagio que sustenta el análisis editorialista que no se aplica en si mismo. Y, si de aforismos hablamos, viene bien recordar: “Haz lo que yo digo más que no lo que yo hago”.
Ahora bien, los periodistas no somos entes. Tenemos discernimiento y eso es lo que nos permite adherir o no a un proyecto de gobierno, oficialista u oposición. Pero cuando un periodista o empresa sucumbe a los encantos de Afrodita por la manzana dorada, estamos ante un periodismo inescrupuloso. Y despreciable. Sobre todo cuando éste se intenta ocultar, con sublime descaro, detrás de editoriales falaces. Claro, hay que revelar primero quién es Afrodita o detrás de quién se esconde y cuál es valor de la preciada manzana dorada.
La editorial de La Nación es asumida como propia por el emblemático semanario. Es por ello que no puede quedar afuera del humilde análisis que intentamos desarrollar sin herir susceptibilidades pueblerinas.
Off the record, entre pasillos, detrás de bambalinas o como quieran mencionarlo, el propietario del semanario habría cobrado una interesante suma de dinero por llevar adelante la campaña periodística de Don Blas. Se dice que habría recibido más de cien mil pesos (la cifra varia según el interlocutor pero todos coinciden que fue más de cien). Por otro lado, estarían los honorarios del periodista, diseñador de “la verdad” gubernamental, que no siempre fue tan veraz. Además, habría que incluir la comisión de un tercero que se atribuiría ser el ideólogo de la operación y al que casi dejan afuera de la repartija. Las malas lenguas dicen que el tercero, con amenaza radial de por medio, debió presionar mucho al empresario periodístico para conseguir su dádiva ya que el viejo lobo no habría aceptado pagar lo acordado.
Esta operación periodística habría provocado que muchos político sacaran de donde fuera para contrarrestar los efectos de la operación oficialista. El marco político habría propiciado una situación óptima para la especulación financiera. A estas alturas, la “ética periodística” se había marchado a otras playas y el suculento botín de campaña remplazaba cualquier “búsqueda de la verdad”.
Pero todo esto no habría quedado allí. Para que los resultados fueran óptimos, deberían acallarse las voces opositoras. Es decir, que para que se hiciera la luz divina de “la verdad”, silenciada en algún retazo de las páginas a ocho columnas de dicho semanario (denuncias, propuestas políticas, visitas importantes, etc.), los interesados habrían soltado unos dinerillos en carácter de publicidad. Obviamente, el recurso es digno y válido para todo empresario de medios que se precie de serlo. Para lo cual, el carácter excelso de la información que confieren los editorialistas se esconde debajo de la alfombra.
Resumiendo, y no puede ser otra forma, nos preguntamos: ¿Puede el propietario de un semanario local, a través de una cínica editorial, impartir valores de integridad sobre las conductas periodísticas?
sábado, 5 de noviembre de 2011
6° aniversario del rechazo al ALCA
Al cumplirse el sexto aniversario del rechazo de los países de la región a la reapertura del Area de Libre Comercio de las Américas, impulsada por Estados Unidos durante la IV Cumbre de las Américas, celebrada en 2005, el embajador de Venezuela en la Argentina, Carlos Martínez Mendoza, afirmó que "no tengo dudas de que Mar del Plata ha quedado para siempre como el escenario en donde se decretó la muerte del ALCA: la tarea que queda por delante es seguir fortaleciendo la idea de seguir juntos, con el esfuerzo de todos".
Martínez Mendoza agregó que el rechazo al ALCA en 2005 "significó un momento que marcó un camino muy importante y que torció el rumbo de lo que luego pasó en América latina y el Caribe: un rumbo que hoy se puede disfrutar con la fortaleza de la UNASUR". El embajador de Cuba, Jorge Lamadrid, por su parte, destacó que Mar del Plata "marca la historia reciente de Latinoamérica y el Caribe, nos enseña lo que significa la causa latinoamericana. (...) Queremos seguir honrando el recuerdo de esa decisión de recuperar para siempre nuestro destino, el de nuestros países y el de nuestras propias potencialidades, que son muchísimas", concluyó Lamadrid
Martínez Mendoza agregó que el rechazo al ALCA en 2005 "significó un momento que marcó un camino muy importante y que torció el rumbo de lo que luego pasó en América latina y el Caribe: un rumbo que hoy se puede disfrutar con la fortaleza de la UNASUR". El embajador de Cuba, Jorge Lamadrid, por su parte, destacó que Mar del Plata "marca la historia reciente de Latinoamérica y el Caribe, nos enseña lo que significa la causa latinoamericana. (...) Queremos seguir honrando el recuerdo de esa decisión de recuperar para siempre nuestro destino, el de nuestros países y el de nuestras propias potencialidades, que son muchísimas", concluyó Lamadrid
miércoles, 2 de noviembre de 2011
RECOMPENSA PARA QUIENES APORTEN DATOS CON RESPECTO A LA MENOR AGOSTINA NADIN SORICH

La menor fue vista por última vez el 15 de octubre de 2010 en Villa Gesell y tras la denuncia realizada por la familia se inició su búsqueda. El Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires mediante resolución ministerial Nº 4647 a dispuesto ofrecer pública recompensa a quienes aporten información que permita dar con el paradero de la menor, fijándose un monto entre la suma de pesos veinte mil ($ 20.000) y pesos setenta mil ($ 70.000), de acuerdo a la naturaleza de la información que se brinde y el resultado que se logre en su localización. Con el fin de garantizar la reserva de identidad de las personas que aporten la información aludida y facilitar su presentación, podrán hacerlo ante los Fiscales Generales de Cámara de los distintos Departamentos Judiciales de la Provincia, quienes se encuentran facultados para adoptar tal medida, la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 3 del Departamento Judicial de Dolores, o ante la Subsecretaría de Justicia del Ministerio de Justicia y Seguridad
CARLOS DANIEL, BENAGHI
Comisario
martes, 1 de noviembre de 2011
Nuevo Encuentro tendrá bloque propio en la Legislatura bonaerense
Los diputados electos Adrián Grana y Marcelo Saín representarán al sabbatellismo en la Cámara baja provincial.
Con los votos conseguidos en las elecciones del pasado domingo, el sabbatellismo logró ingresar en la Cámara baja provincial a los diputados Adrián Grana y Marcelo Saín. De ese modo, a partir de diciembre de 2011, el Nuevo Encuentro, que encabeza a nivel nacional el diputado Martín Sabbatella, contará por primera vez con un bloque de diputados en la Legislatura bonaerense.
Los diputados electos integraban la lista de la primera sección electoral bonaerense.
Adrián Grana se desempeñó como Presidente del Concejo Deliberante de Morón en el período 2003-2006. Además, ocupó distintas responsabilidades en el gabinete municipal de Morón durante la gestión de Martín Sabbatella como intendente de esa comuna. Actualmente, Adrián Grana es el presidente del partido Encuentro por la Democracia y la Equidad - Nuevo Encuentro en la provincia de Buenos Aires.
Marcelo Saín es doctor en Ciencias Sociales y en la actualidad dicta clases en la Universidad de San Andrés. Entre otros cargos en la función pública, se desempeñó como viceministro de Seguridad del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y fue titular de la Policía de Seguridad Aeropuertuaria (PSA). Al igual que Grana, integra la mesa de conducción nacional del partido que lidera Martín Sabbatella.
Nuevo Encuentro obtuvo en los últimos comicios el 6,5%, con casi medio millón de votos, lo que significa alrededor de 70 mil sufragios más que los conseguidos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (5,8%), y casi 100 mil votos por encima de los logrados en 2009 (5,5%).
Con los votos conseguidos en las elecciones del pasado domingo, el sabbatellismo logró ingresar en la Cámara baja provincial a los diputados Adrián Grana y Marcelo Saín. De ese modo, a partir de diciembre de 2011, el Nuevo Encuentro, que encabeza a nivel nacional el diputado Martín Sabbatella, contará por primera vez con un bloque de diputados en la Legislatura bonaerense.
Los diputados electos integraban la lista de la primera sección electoral bonaerense.
Adrián Grana se desempeñó como Presidente del Concejo Deliberante de Morón en el período 2003-2006. Además, ocupó distintas responsabilidades en el gabinete municipal de Morón durante la gestión de Martín Sabbatella como intendente de esa comuna. Actualmente, Adrián Grana es el presidente del partido Encuentro por la Democracia y la Equidad - Nuevo Encuentro en la provincia de Buenos Aires.
Marcelo Saín es doctor en Ciencias Sociales y en la actualidad dicta clases en la Universidad de San Andrés. Entre otros cargos en la función pública, se desempeñó como viceministro de Seguridad del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y fue titular de la Policía de Seguridad Aeropuertuaria (PSA). Al igual que Grana, integra la mesa de conducción nacional del partido que lidera Martín Sabbatella.
Nuevo Encuentro obtuvo en los últimos comicios el 6,5%, con casi medio millón de votos, lo que significa alrededor de 70 mil sufragios más que los conseguidos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (5,8%), y casi 100 mil votos por encima de los logrados en 2009 (5,5%).
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